Las dos partidas anteriores habían transcurrido por los senderos de la Berlinesa, repitiendo Carlsen las piezas negras ¿Podía alguien imaginar que hoy veríamos la tercera consecutiva? Creo que el no era una apuesta segura, yo al menos lo hubiera perdido todo.

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  • La
    Foto: Anastasiya Karlovich

La profundidad del sueño no es igual en toda su duración. Dicen los científicos que durante la tercera fase, llamada REM, el individuo se encuentra profundamente dormido y goza de intensa relajación muscular.

Pensarán que recurro a esta cita para explicar lo conveniente que resulta descansar la noche antes de una partida pero no, estoy pensando en algo bien diferente, en mi mismo si después de degustar unas tapas bien hechas como las que sirven en Bilbao, me castigan después a presenciar una partida como esta. Los científicos quedarían desconcertados porque pasaría de estar despierto a esa fase 3 en pocos minutos.

Yo sé que unas tablas con negras generalmente saben bien y que para Magnus cada empate lo acerca a proclamarse como nuevo campeón del mundo, pero ¿no se supone que por encima de todo eso un campeonato del mundo sea un escaparate para vender el ajedrez al mundo entero?

¿Tiene realmente un valor de mercado superior al millón de euros?

Quizás sea que aquellos interminables encuentros entre Karpov y Kasparov me habían acostumbrado a partidas vibrantes, donde la lucha era intensa y la rivalidad máxima. Estos son dos chicos buenos, en todo, como ajedrecistas, como personas, como amigos. Nada que ver con esas peleas de boxeo en Las Vegas en las que en la misma presentación se tiran el primer golpe.

La partida en si no tiene nada que comentar, una línea conocida de la Berlinesa en la que se cambian las piezas a máxima velocidad y estando todo simétrico, el empate no tarda en aparecer. Vuelve la pelota al campo de Anand con blancas y esperemos que sea consciente de que el tiempo se le acaba.

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