En 1984 gané el primer grupo de la XIX edición del Capablanca, superando en desempate al GM alemán Rainer Knaak y bien por encima de Guillermito, Vera, Silvino, Sunye Neto, Zapata y J.L. Fernández, mi rival en esta partida.
Con el Interzonal a un año de distancia, mi laboratorio ya preparaba algunas variantes secretas para aquella cita.
Era una fábrica casera, casi de risa: sin bases de datos ni módulos, escribiendo variantes en hojas de papel. En la sexta ronda, con un rival fuerte delante, decidí hacer pública una de esas preparaciones.
La partida resultó entretenida, de alto nivel, y en ella ambos jugamos nuestras cartas de la mejor manera hasta que logré llevarme el punto a casa.
José Luis Fernández
- Gran Maestro de España.
- Nacido el 03‑05‑1954.
- Participó en 6 Olimpiadas Mundiales.
La trayectoria de José Luis Fernández va más allá de ser un fuerte GM, Campeón de España absoluto en 1989 y ganador de numerosos eventos nacionales e internacionales.
Se ha desempeñado como entrenador de grandes figuras, como organizador de torneos; coincidí con él en varias olimpiadas en las que era el capitán del equipo español.
Es una personalidad muy reconocida dentro del ajedrez español.
Amador Rodríguez - José Luis Fernández
XIX Capablanca mem-A Cienfuegos (6) 1984
Siciliana Rauzer B64
1.e4 c5 2.Cf3 d6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 Cf6 5.Cc3 Cc6 6.Ag5 e6 7.Dd2 Ae7 8.0-0-0 0-0

Reseña teórica
Una variante popular de siempre en la Siciliana. Se trata de la Clásica contra la cual las blancas han elegido el sistema Richter-Rauzer o Rauzer a secas como se le suele conocer.
9.f4 h6 10.Axf6 Axf6 11.Cxc6 bxc6 12.Dxd6

En lugar de 10.Ah4, donde prácticamente la teoría comienza, elegí esta variante, de escasa reputación, que preparaba secretamente para el Interzonal de Biel del año siguiente. Me enfrentaba a un rival fuerte y decidí sacarla del laboratorio.
Las blancas han ganado un peón, destruido el centro de su rival y lo han dejado con un estructura de peones debilitada de cara a un eventual final.
¿Demasiado bueno para que sea cierto? Pues a cambio le he puesto en bandeja columnas y diagonales para que acelere el ataque contra mi propio rey.
12...Db6 13.Dd3
En esta línea específica se basaba mi preparación. Era entonces poco investigada porque las partidas conocidas seguían la secuencia 13.e5 Td8 14.Da3 De3+ 15.Rb1 Txd1+ 16.Cxd1 Dxa3 17.bxa3 Ae7
Que no conduce a nada.
13...Tb8 14.b3 Db4?

Parece una jugada completamente normal, pero no es la respuesta más adecuada. ¿Cuál es el alcance de este error? Recordaba que era decisivo.
Al analizar compruebo que no tuvo incidencia directa en el desenlace de la partida.
Desvelar mi preparación tuvo su contraparte: llegado el interzonal, el GM holandés John Van der Wiel estudió a fondo esta partida y me recitó una tras otra y a gran velocidad, las jugadas con las cuales las negras neutralizan por completo esta variante. 14...Td8! 15.Df3 Ad4! 16.Ac4 Dc5 17.Td3 Da3+ 18.Rb1 Db4 19.Rc1 Da3+ 20.Rb1 Dc5
½-½ Rodriguez Cespedes,Amador (2505)-Van der Wiel,Joh (2520) Biel Interzonal 1985
15.Rb2!
Las blancas caminan hacia la clavada, pero será solo por unos breves momentos.
15...Aa6
No es posible 15...Td8? 16.Dxd8+ Axd8 17.Txd8+ Rh7 18.e5 con ventaja decisiva. Las piezas negras están trabadas y existen amenazas concretas contra el rey negro como 19.Ad3+ g6 20.Ce4
16.De3 Tb6
Con 16...Axf1 17.Thxf1 Axc3+ 18.Dxc3 Dxe4 las negras recuperan su peón, pero la posición queda estratégicamente en ruinas. Algo había analizado y no recuerdo si 19.g3 o 19.Tde1 con clara ventaja.
17.e5 Ae7 18.Axa6 Txa6

La intermedia 18...Da3+ 19.Rb1 Txa6 Lleva a una posición que analizo más adelante.
19.Td3?!
Rechacé la más activa 19.Td7 porque luego de 19...Da3+ 20.Rb1 Ab4 no dispondría de Dc1 al estar mi caballo colgando en c3, la razón por la cual jugué Td3.
Curiosamente, el todopoderoso módulo favorece a la tímida 19.Cb1!? que esconde mucho veneno posicional.
después de la cual estima que mi ventaja sería mucho mayor.
19...c5
Las negras van mejorando su posición y me obligan a desplegarme a fondo. Mi próxima jugada es prácticamente forzada.
20.De4

20...Da3+?
Es comprensible que José Luis quisiera continuar el ataque pero el cambio de damas le ofrecía mejores oportunidades para salvar la partida. Debió jugar 20...c4! 21.Dxc4 Dxc4 22.bxc4 Tc8
las negras tienen tremenda actividad en este final que muy probablemente terminaría en tablas.
21.Rb1 Tb8 22.Thd1
Mejor era 22.Td7! c4 23.Dxc4 Ab4 24.Thd1 con gran ventaja.
22...f5! 23.De2 c4
De repente mi posición se torna preocupante. Después de este avance se aprecia que las cuatro piezas negras y el peón ocupan posiciones peligrosas en las cercanías de mi rey.

24.Td4!
Una jugada muy importante, obligando al cambio de peones. Por el contrario, después de 24. Td7? Tc6 las negras se apoderan del control de la partida.
24...cxb3 25.cxb3 Tc6

No funcionaba el sacrificio 25...Txb3+ 26.axb3 Da1+ (26...Tb6 27.Ca4 Txb3+ 28.Cb2) 27.Rc2 Ta2+ 28.Cxa2 Dxa2+ 29.Rd3 ganando.
26.Ca4
Esta jugada aparece con clara ventaja en el informador. Me ha sorprendido ver que el módulo cambia su evaluación a igualdad. Todavía no me lo creo.
26...Tbc8 27.Cb2 Da5?

El error decisivo. Las negras debían jugar 27...Tc2! 28.Dxc2 Txc2 29.Rxc2 Da6
El módulo evalúa esta posición como igualdad.
La dama disfruta de mucha movilidad pero aún así yo preferiría siempre llevar blancas en este final porque tengo un peón de más, sin debilidades y mis torres pueden cubrir todas las casillas claves.
En cualquier caso, lo importante es subrayar que, al no jugar 27...Tc2, las negras pasaron por alto su última posibilidad real de luchar por salvar la partida.
28.Tc4
Otro momento importante. Una pieza tenía que ir a c4 a cortar la acción de las torres negras. El módulo estima que la mejor hubiera sido 28. Cc4, en plan ofensivo, para continuar con g4.
Preferí poner la torre en c4 para mantener mis piezas compactas y simplificar de cara al final con mi peón de más. Una decisión que Capablanca adoptaba con regularidad.
28...Db5 29.Dd3! Txc4 30.Cxc4 Td8
30...Tc7 31.Cd6 Db4 era algo mejor, manteniendo las damas, con la torre en la columna abierta. Aún así, con un peón de más, mi posición seguiría siendo ganadora.
31.Cd6!

31...Dxd3+
El cambio de damas lleva a un final terrible pero no había otra cosa que hacer. Contra 31...Dd7 seguiría reforzando mi posición con 32.Dc4 Rh7 33.Td4
32.Txd3 g5 33.g3 Rh7 34.Rc2 Rg6 35.Cb5!

El caballo se veía muy elegante en la casilla d6 pero carecía de una misión operativa. Ahora o cambiamos torres o voy a penetrar en séptima con la mía.
35...Tc8+ 36.Tc3 Txc3+ 37.Rxc3 Ac5 38.Cd4!

La tercera jugada eficiente con el caballo que pone punto y final a la partida. Primero fue 31.Cd6, después 35.Cb5 y ahora 38.Cd4, todas con admiración.
38...Rf7 39.b4 Ab6 40.a4 a6 41.a5

La continuación hubiera sido 41.a5 Aa7 42.b5 axb5 43.Cxb5 Ag1 44.a6 y el peón cuesta el alfil.
1-0
Esta partida resume bien el espíritu de aquella época: preparación artesanal, ideas profundas y una lucha estratégica que exigía precisión en cada fase. La secuencia 31.Cd6, 35.Cb5 y 38.Cd4 marcó el rumbo del final y confirmó que la ventaja inicial, fruto de una preparación arriesgada, podía transformarse en un punto completo con técnica y claridad.
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