Esta partida del Open de Terrassa de 1994 nació de una preparación específica que Amador Rodríguez había trabajado para enfrentar la Philidor de Cifuentes en la cuarta ronda. Aquella idea quedó en el aire porque ese día recibió una Berlinesa muy sólida, pero dos rondas después apareció la oportunidad inesperada: Mellado entró exactamente en la línea que Amador Rodríguez había analizado con tanto detalle. La sensación de poder estrenar una novedad preparada se reflejó en el rumbo rápidamente favorable que tomó la partida.
La jugada 6.g3, poco habitual en la Philidor, buscaba plantear problemas prácticos desde el inicio. Mellado respondió con el moderno 6...d5, pero tras 7.e5 y 8.Cxe4 la posición negra quedó bajo presión. El golpe clave llegó con 9.e6!, la idea central de la preparación de Amador Rodríguez: un avance que desestabiliza toda la estructura negra y obliga a tomar decisiones difíciles. Tras 9...fxe6, las variantes previstas confirmaban que las blancas obtenían posiciones cómodas en todos los escenarios.
La partida siguió un curso muy instructivo. Con 12.c3 y 13.Dc2!, Amador Rodríguez consolidó su ventaja estructural y obligó a las negras a simplificar en malas condiciones. El sacrificio de peón con 17.De4! fue el momento crítico: una jugada fuerte, dinámica y muy humana, que impedía el cambio de damas y mantenía la iniciativa. El enroque largo 18.0-0-0! completó el desarrollo y dejó al rey negro aislado y sin contrajuego.
A partir de ahí, la posición negra se volvió cada vez más difícil. El plan con 19.Ad3!, 20.f4 y 21.h4! asfixió por completo sus piezas. La ruptura en h5 llegó con precisión quirúrgica y el avance del peón “a” negro no cambió el destino de la partida. Tras 23.b4! y 24.hxg6, la presión era ya irresistible y Mellado abandonó.
Una victoria limpia, fruto de una preparación profunda y de una ejecución técnica sin fisuras por parte de Amador Rodríguez.