La partida frente a García Ilundain, disputada en el Open de Castellón de 1985, es un ejemplo brillante de cómo castigar un planteamiento impreciso en la Siciliana Rauzer. Tras elegir el agresivo esquema con 9.f3, Amador Rodríguez orientó la lucha hacia un ataque directo en el flanco rey, mientras las negras perdían tiempos valiosos con la prematura 9...Da5, un movimiento temático pero mal empleado en esta posición.
La jugada 12.Ad3! consolidó el control central y preparó el avance de los peones del flanco rey. A partir de 13.g4, las blancas tomaron la iniciativa de forma irreversible. La reacción negra 15...d5?, típica en la Siciliana pero táctica y estratégicamente incorrecta con el rey aún en el centro, abrió las líneas que las blancas necesitaban. La ruptura 16.g5! inició una secuencia forzada que dejó al negro en una posición crítica.
Tras la elegante recaptura 19.Cxe2!, las blancas mantuvieron la iniciativa y aumentaron la presión sobre las casillas negras debilitadas. La profunda 20.Cg3!! preparó el golpe decisivo, y la defensa negra colapsó rápidamente. La combinación final con 23.Thg1!! —un recurso táctico de gran belleza— obligó a la rendición inmediata, con múltiples variantes que conducen al mate o a pérdidas decisivas de material.
Una victoria corta, precisa y espectacular, donde Amador Rodríguez mostró un dominio absoluto de los patrones típicos de ataque en la Rauzer y castigó con contundencia cada imprecisión del rival.