La partida frente a Elizbar Ubilava, disputada en el Capablanca in Memoriam de 1987, ofrece un ejemplo excepcional de cómo transformar una posición equilibrada de la Siciliana en una iniciativa duradera mediante precisión estratégica y cálculo exacto. Tras una fase inicial tranquila, Amador Rodríguez maniobró con flexibilidad, evitando líneas teóricas profundas y manteniendo la tensión estructural en el centro y el flanco de dama.
El momento crítico llegó tras 18.Cd2, cuando las negras optaron por un plan ambicioso con ...f5 y ...Cfe5, sacrificando un peón en busca de actividad. Sin embargo, la posición exigía una precisión extrema, y Ubilava cometió el error decisivo con 24...Cd3?, permitiendo a las blancas tomar la iniciativa en condiciones ideales. La secuencia 25.Axf6 Dxf6 26.Axd3 Dd4+ parecía ofrecer contrajuego, pero Amador Rodríguez tenía preparada una idea mucho más profunda.
El brillante sacrificio 28.c5!! cambió por completo la naturaleza de la posición. Las negras se vieron obligadas a aceptar el peón, entrando en un terreno táctico desfavorable donde cada decisión empeoraba su coordinación. La jugada 29.Cf3!, discreta pero de enorme fuerza, neutralizó todas las amenazas negras y preparó el avance decisivo de los peones centrales.
A partir de 32.e5, los peones pasados blancos avanzaron con una precisión casi mecánica. La defensa negra se volvió insostenible: cualquier intento de bloquear era refutado por maniobras exactas como 36.Te2!, evitando un truco defensivo oculto, y 38.Ce5+, que liquidó la posición en un final completamente ganado. El remate técnico con 40.Txe5 selló una victoria impecable.
Una partida de gran calidad, donde la combinación de preparación estratégica, sacrificio temático y técnica final ejemplifica el estilo más profundo y creativo de Amador Rodríguez.