Esta partida es un buen ejemplo de lo que significaba jugar la Variante Najdorf en los años 70: una apertura inmensa, llena de ideas tácticas, esquemas estratégicos y decisiones prácticas que podían cambiar el rumbo de la lucha en cualquier momento. Tanto Vera como Amador Rodríguez la habían trabajado con seriedad, aunque desde perspectivas distintas. Vera, como jugador de Peón Dama, no tenía que sufrirla con blancas; Amador Rodríguez, en cambio, se veía obligado a enfrentarla torneo tras torneo, lo que le dio una experiencia valiosa pero también lo colocaba ante desafíos constantes.
La partida siguió una de las líneas más afiladas de la época, con el sacrificio de peón en b2 y la dama negra expuesta en el flanco dama. La elección de 14.Ah5, una novedad entonces, buscaba apartarse de los caminos más trillados y plantear problemas prácticos. La lucha se mantuvo igualada durante un buen tramo, con ambos bandos maniobrando en un equilibrio dinámico típico de la Najdorf: actividad por compensación, piezas mal coordinadas que de pronto reviven y amenazas que aparecen y desaparecen con cada jugada.
El momento crítico llegó tras 23.Dxd6, una decisión natural pero no la más precisa. Aun así, la presión blanca seguía siendo incómoda y Vera tuvo que defender con exactitud. Su error 24...Te8? permitió que la iniciativa volviera a manos de Amador Rodríguez, aunque más adelante este también dejó escapar la continuación más fuerte con 26.Dxa6?, lo que devolvió la partida a un cauce igualado. En ese contexto de tensión y apuros de tiempo, llegó el grave desliz 32...Te8??, que permitió el golpe táctico 33.Ac6, combinando ataque doble y descubierto.
Tras evitar el recurso defensivo oculto con la intermedia 34.Txd4!, la partida quedó decidida. Una lucha muy pareja, rica en matices, que se resolvió —como tantas Najdorf— por pequeños detalles en el momento crítico.