Esta partida contra Rafael Vaganian fue una de esas ocasiones en las que la preparación estratégica y el conocimiento profundo de una estructura compensaron la diferencia técnica entre los jugadores. La Francesa con 3.Cd2 derivó rápidamente hacia la estructura del peón dama aislado, un terreno que Amador Rodríguez había estudiado con dedicación. Desde los primeros compases quedó claro que la posición sería rica en maniobras, con pequeñas ventajas acumulativas más que con golpes tácticos inmediatos. Tras 13.Axe7 y la reagrupación con Cbd4, las blancas obtuvieron la típica iniciativa asociada al peón aislado: piezas activas, control de d4 y presión latente sobre el flanco rey.
La partida avanzó hacia un medio juego complejo, donde ambos bandos completaron su desarrollo y comenzaron a optimizar la ubicación de sus piezas. El momento crítico llegó cuando Amador Rodríguez identificó la debilidad estructural del rey negro: sin defensores en las columnas f, g y h, y expuesto en la gran diagonal de casillas negras. La ruptura temática 21.c4!, incomprendida incluso por módulos modernos, fue el punto de inflexión. La respuesta 21...Tf8? dejó la posición negra sin coordinación, y la secuencia 22.Dc3! seguida de 23.c5!! abrió líneas decisivas. Tras los cambios en c5 y la entrada de las torres en séptima, la ventaja material y posicional se volvió evidente.
El resto de la partida fue un ejemplo de técnica paciente. Amador Rodríguez evitó cambios innecesarios, llevó el rey al centro y mantuvo la presión sobre los puntos débiles. Las maniobras con las torres y los caballos fueron erosionando la defensa negra hasta que la captura en g5 y la entrada de la torre en c3 sellaron el destino de la posición. Vaganian aplazó, pero no reanudó: su torre estaba casi atrapada, su alfil era impotente y el peón h blanco avanzaba sin oposición.
Una victoria estratégica de gran valor, construida sobre patrones estudiados durante años y culminada con una ruptura temática que definió toda la partida.