En esta partida del Mundial Estudiantil de 1977, Amador Rodríguez se enfrentó a Ken Regan en un Gambito Escocés que pronto derivó en una lucha abierta y dinámica. Desde la apertura, Regan buscó complicaciones valientes, intentando generar desequilibrios tácticos en un duelo especialmente importante para el equipo cubano. La posición se volvió exigente y llena de ideas, muy representativa del espíritu combativo de aquel torneo.
A medida que avanzaba la partida, la iniciativa comenzó a inclinarse del lado de Amador Rodríguez. Su coordinación de piezas fue más efectiva y logró activar la dama en el momento justo, creando amenazas directas contra el rey enemigo. Regan mantuvo recursos defensivos interesantes, pero la posición exigía una precisión extrema: un detalle crítico en el medio juego decidió la lucha cuando eligió una continuación que parecía natural, pero que conducía a una secuencia forzada desfavorable.
El desenlace llegó con un ataque directo que ya no admitía defensa. Esta victoria tuvo un valor especial para Amador Rodríguez y para el equipo cubano, pues aportó un punto importante en un enfrentamiento clave. El torneo terminaría con un brillante segundo lugar, y esta partida quedó como un ejemplo instructivo de la energía competitiva de aquellos años.