La partida frente a Thomas Casper, disputada en Berlín en 1979, es un ejemplo instructivo de cómo castigar una serie de decisiones imprecisas en la Defensa Francesa. Tras una apertura teórica dentro de la línea del Cambio, las negras eligieron el plan con 9...Ab6, una retirada secundaria que concede a las blancas un desarrollo más fluido. La secuencia 11.Ag5, 13.Ag3 y 14.c3 permitió a Amador Rodríguez consolidar el centro y preparar la ruptura temática en c4–c5.
El momento crítico llegó tras 17.Axc6, cuando las negras respondieron con el dudoso 17...bxc6?, cerrando la diagonal de sus alfiles y debilitando su estructura. La fuerte continuación 19.c5! fijó la debilidad en d6 y dejó al caballo negro sin casillas útiles. La maniobra 22.Ch4! aumentó la presión sobre f5 y e6, mientras las negras intentaban reorganizarse con 22...Tae8.
La jugada psicológica 24.b4!? mantuvo la posición en un terreno complejo, invitando al error. Y el error llegó: 24...Tfe8?, una decisión natural pero perdedora. La secuencia táctica 25.Txe5! y 26.Chf5 dejó a las blancas con un ataque decisivo, apoyado por el peón pasado en c5 y la coordinación perfecta entre dama y caballos.
Las negras no pudieron resistir la presión: tras 27.Cxf5, 28.Cxh6+ y el elegante 29.Dh7!, la posición negra colapsó por completo. Con el rey expuesto, piezas descoordinadas y sin contrajuego, Casper abandonó ante la amenaza de mate inevitable.
Una victoria clara y muy instructiva, donde Amador Rodríguez demostró cómo una estructura aparentemente simétrica puede transformarse en un ataque devastador mediante maniobras precisas, presión constante y un excelente sentido práctico.