En esta partida me enfrento a un rival de menor rango y adapto expresamente el nivel de mis comentarios para hacerlos más accesibles a jugadores que dan sus primeros pasos.
Ocurre con frecuencia que, en un torneo suizo, te corresponde enfrentar con negras a un rival inferior que inicia la partida con 1.e4. ¿Qué hacer? Los grandes maestros adoptan diferentes estrategias, pues el punto es vital, no importa en qué ronda se juegue.
Algunos juegan lo mismo de siempre y se arriesgan a que el rival haya preparado una variante forzada con ayuda del ordenador, tras consultar tus partidas en las bases de datos.
Otros optan por plantear una variante hiperagresiva que no figure en su repertorio habitual: Siciliana, Najdorf, Dragón, alguna de esas opciones.
Yo adopté una estrategia diferente. Me desvié de mi Siciliana o del Ruy López y recurrí a otra apertura, aunque no a una agresiva, sino a la Caro-Kann, confiable como pocas.
Suena extraño, ¿verdad? Porque a un jugador que estaría feliz de entablar la partida le estás sirviendo en bandeja de plata una apertura muy sólida.
La clave para entender esta idea radica en que los jugadores más débiles comprenden mucho menos la estrategia. Los llevas a un medio juego posicional, donde no pueden atacar, y ahí suelen quedar atrapados.
Si, por el contrario, cambias a una variante agresiva muy conocida, es bastante probable que tengan preparada una línea de tablas forzadas o algo similar.
Me dijo Leko en una ocasión que, cuando planteas una Siciliana y tu rival avanza sus peones a g5 y h5, cualquier cosa puede pasar. Son posiciones muy trilladas, en las que su nivel práctico suele ser superior al que realmente indica su rating.
Perruchoud, Benoit
- Suiza, nacido en 1966
Jugador local suizo al que me enfrenté únicamente en este torneo.
Benoit Perruchoud - Amador Rodriguez
Open de Martigny 1988
Caro-Kann B17
1.e4 c6 2.d4 d5 3.Cc3 dxe4 4.Cxe4 Cd7 5.Cf3 Cgf6 6.Cxf6+ Cxf6

Reseña teórica
Una posición muy conocida, que se ha visto en miles de partidas.
Lo ideal ahora para las blancas sería desarrollar sus alfiles a c4 y g5, colocar la dama en e2 y enrocar largo. Con ello lograrían una posición de mucha fuerza.
Las negras no lo van a permitir y disponen de vías para hacerlo dentro de un marco suficientemente sólido.
Las jugadas más populares en la presente posición son 7.Ac4, 7.Ce5, 7.c3 y 7.Ad3, si bien ninguna de ellas se considera suficiente para obtener algún tipo de ventaja.
Regresamos a la partida...
7.Ae2
Una jugada inocua, que no es técnicamente mala, pero sí inferior a todas las citadas anteriormente. Es una jugada sin pretensiones: sacas el alfil y te enrocas, sin ningún plan en especial.
7...Af5 8.0-0 e6 9.Ag5 Ae7 10.c3 0-0

Y las negras están contentas; el objetivo se ha cumplido.
Apenas se han jugado diez movimientos y la fase de apertura ha terminado, resultando en una posición tranquila, sin variantes forzadas de tablas ni sorpresas teóricas.
A partir de aquí, lo que importa es quién va a jugar mejor para llevarse el punto, y si tienes una gran superioridad sobre tu rival, es fácil anticipar cómo va a terminar la partida.
11.Ch4?! Ae4 12.Af3 Ad5 13.Axd5

¿Y ahora qué? ¿Cómo vamos a recapturar este alfil? Es una pregunta de nivel intermedio hacia avanzado, porque las negras disponen de cuatro jugadas para capturar en d5 y, en función de esa elección, vamos a tener sobre el tablero una de tres estructuras completamente diferentes.
13...cxd5!

Esta es la decisión correcta: pasar a otra estructura, también común en la Caro-Kann, que me permitirá llevar a cabo el ataque de las minorías en el flanco de dama.
Para tomar una decisión como esta, que no incluye cálculo alguno, un gran maestro trata de recordar todo lo que sabe sobre las diferentes estructuras y se decide por la que considera más apropiada.
Para mí, en este caso, el factor clave fue la posibilidad de poner en marcha un ataque minoritario de peones en el flanco de dama, algo que, por experiencia, sabía que iba a ser difícil de neutralizar.
Las alternativas. 13...exd5? Cito primero esta, que conduce a una estructura simétrica, por ejemplo a una Francesa variante del cambio, a una Petrov, a una Berlinesa, etc.
La he adornado con un signo de interrogación que no significa que esta estructura sea deficiente, en absoluto. Lo que ocurre es que, en el contexto actual, es claramente la peor. Seguiría 14.Cf5 y después Df3 y Tae1. Se ve claramente que las negras están colapsando.
La otra alternativa sería 13...Dxd5!?, que mantiene la estructura de la presente partida y es típica tanto de la Caro-Kann como de la Escandinava.
Fíjate que, como por arte de magia, el alfil negro que comenzó la partida en c8 ha desaparecido.
Puede parecer intrigante para un ajedrecista de nivel de iniciación, pero nosotros sabemos la respuesta: el alfil salió primero, hacia f5 en la jugada siete, y solo después el peón avanzó a e6 en la jugada ocho.
14.Cf3 Ce4 15.Axe7 Dxe7 16.Cd2?! Cd6!

A partir de aquí puedo decir que las negras están mejor. Se trata de una superioridad microscópica, pero es algo.
Técnicamente, las negras estaban algo peor en la jugada cero y ahora, al cabo de solo dieciséis movimientos, comienzan a soñar con objetividad.
¿Y por qué? Si miras detenidamente la posición, te darás cuenta de que las blancas no tienen plan, no tienen futuro. Las negras, por el contrario, disponen de un plan bastante claro: emprender el llamado ataque minoritario de peones en el flanco de dama.
Es una forma muy conocida de jugar, cuyo principal escenario ocurre con blancas en el Gambito de Dama Rehusado y en otras aperturas de peón dama.
¡Aquí lo vamos a ver en una partida que comenzó con el peón de rey! Así es el ajedrez, y por ello repito por enésima vez en mis comentarios en este blog que conocer y estudiar a fondo las estructuras temáticas es fundamental para aprender ajedrez.
17.Te1 Tfc8 18.Df3 Dd7
Fiel a su estilo de “máquina”, el módulo sugiere variantes como 18...Dg5 19.De2 Df5 20.Cb3 h5 21.Cc5 Dg4 22.f3 Df5. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que cada partida de ajedrez es una historia diferente y suele tener varias caras.
Aquí el módulo optó por dejar el flanco de dama tranquilo y centrar esfuerzos en el flanco de rey. Es exactamente lo contrario del razonamiento humano que aplico yo en la presente partida, y hay que tener cuidado al mezclar planes.
En esta variante, las negras han adelantado su peón del enroque a h5. Si algún día deciden llevar su dama al otro flanco, las blancas podrían aprovechar para buscar un peligroso contrajuego contra su rey con g2-g4 o algo similar.
19.Dd3

19.Cb3 era otra posibilidad; si las negras siguen con su plan de jugar b5, entonces el caballo se cuela maravillosamente en c5.
En ese caso, yo pensaba continuar con 19...Db5, y las negras pretenden jugar primero a7-a5.
19...Tc7!?
Con toda la calma del mundo, consciente de que las blancas no tienen ninguna forma de crearme peligro, me voy acomodando poco a poco antes de comenzar a mover mis peones.
El módulo cita 19...a5 y 19...b5 como jugadas superiores. ¿Es cierto? En la práctica, no: los humanos no jugamos así.
No quería jugar b5 para evitar Cb3 y verme obligado después a buscar un cambio de caballos que reduciría mis posibilidades. Tampoco quería hacer a5 para no permitir a4, lo que me obligaría a buscar una ruptura en b5.
20.Te2 Tac8 21.a3 a5 22.Tae1?! Da4 23.Te3?

Mi rival está desesperado, porque este tipo de posición pasiva le queda muy grande; no la entiende. Podía haber jugado a4 en su turno anterior o Cf3 ahora, ambas opciones mejores para oponer resistencia.
Es justo en este momento, cuando todas las condiciones han sido creadas, que las negras avanzan su peón rumbo a la ruptura en b4.
23...b5! 24.Th3?! h6 25.g4? b4!

Después de esta jugada, la posición blanca se desmorona rápidamente. No hay tiempo para comenzar un ataque en el flanco de rey, porque el contraataque negro en el flanco de dama ya ha llegado.
26.axb4 axb4 27.cxb4 Dxb4 28.g5 Tc2

29.Te2
En caso de 29.Cf3, la continuación habría sido Tc1 30.Txc1 Txc1+ 31.Rg2 Dxb2 32.gxh6 Ce4 33.De3 Tc2, ganando.
29...Dxb2 30.Dg3 Cf5

0-1
Como resumen de esta partida, puedo decir lo siguiente:
- Jugadas 1-10: las blancas juegan con normalidad, aunque sin malicia, y esto, con blancas, nunca es lo mejor.
- Jugadas 11-20: las blancas quedan neutralizadas, fuera de la partida, sin entender la posición.
- Jugadas 21-30: las blancas no aguantan más, se desesperan y cometen errores serios que aceleran su derrota.
Comparte tu opinión