Demasiada teoría en la Najdorf
Demasiada teoría en la Najdorf
  • Amador Rodríguez
  • Actualizado:

En esta partida despliego toda mi fuerza para destruir rápidamente a mi rival, partiendo de una variante teórica de moda que yo estudiaba con regularidad y en profundidad.

Jugué lo más moderno de la época y, como era previsible, mi rival introdujo su novedad en la jugada 19. Resultó no ser buena. Hoy cualquier módulo lo habría señalado de inmediato, pero eran otros tiempos: también para mí. Tocaba sujetar la cabeza con ambas manos, concentrarse y analizar con la mayor precisión posible.

En este torneo yo estaba en un gran momento, y no tuve dificultades para refutar su idea. Mi ataque se abrió paso de forma implacable.

Gy Rajna

Gy Rajna
  • MI húngaro.

No he logrado obtener información acerca del desarrollo de su carrera.

Amador Rodriguez - Gy Rajna

Pancevo 1987

Siciliana Najdorf B97

1.e4 c5 2.Cf3 d6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 Cf6 5.Cc3 a6 6.Ag5 e6 7.f4 Ae7 8.Df3 Dc7 9.0-0-0 Cbd7 10.g4 b5 11.Axf6 Cxf6 12.g5 Cd7

diagrama_01

Reseña teórica

Una posición de gran importancia teórica en la Variante Najdorf.

Las blancas deben elegir entre varias alternativas. La jugada “natural” es 13.h4: tras haber cambiado su alfil por el caballo de f6 y avanzar g5, lo lógico sería continuar con h4–h5 y g6, o apoyar g5 para jugar f5. Pero el ajedrez dejó de ser tan simple desde los años 60, cuando las aperturas comenzaron a estudiarse con enorme profundidad y Fischer revolucionó estas estructuras.

13.h4 fue neutralizada, y también 13.a3. Había que inyectar más energía.

13.f5!

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Un atrevido sacrificio de peón que desde los años 70 se convirtió en la forma correcta de jugar esta variante. Las blancas no pierden tiempo en debilitar su rey: aprovechan su ventaja de espacio y desarrollo para crear problemas inmediatos al rey negro.

  • 13.h4 b4 14.Cce2 Ab7 15.Cg3 g6 16.h5 0-0-0: las negras buscan e5 y d5, y las blancas no logran crear contrajuego.
  • 13.a3 Ab7?!: en tres partidas Fischer quedó peor (Sherwin NY 1959, Gligoric Zagreb 1959, O’Keilly Leipzig 1960).
  • 13.a3 Tb8!: jugada encontrada por Fischer; las negras rompen en b4 y obtienen fuerte contrajuego. Ejemplo clásico: Minic–Fischer, Zagreb 1970.

13...Cc5

Así jugó Fischer contra Ciocaltea en Nathanya 1968. Existen otras jugadas importantes que abordaré en otras partidas.

Regresamos a la partida...

14.f6 gxf6 15.gxf6 Af8

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Así jugó Fischer, y Ciocaltea respondió 16.Ah3, una de las primeras formas de tratar esta posición, junto a 16.a3, 16.Rb1 e incluso el sacrificio 16.Cf5. Más tarde se investigó 16.Dh5, que fue línea principal durante años hasta que las negras encontraron cómo neutralizarla.

Entonces apareció la forma moderna de jugar, que empleo en esta partida.

16.Tg1!

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Mientras 16.Dh5 acumula unas 300 partidas, esta jugada supera ya las 1.600. Es la forma estándar actual.

16...Ad7

Así se jugaba al principio. Luego se probó 16...b4. Como ninguna logró neutralizar la ofensiva blanca, hoy se prefiere 16...h5!?, cuya lógica es discutible pero funciona mejor.

¿Cuál es el problema de Ad7? ¿Por qué la torre fue a g1? Mi próxima jugada responde ambas preguntas.

17.Tg7!!

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Esta es la idea: la torre en g7 presiona f7 e impide el enroque largo. Además, prepara Dh5 con presión decisiva. La torre está “en la boca del alfil”, y durante años todos la capturaban; hoy muchos prefieren declinar el sacrificio con 17...b4 o 17...h5.

17...Axg7 18.fxg7 Tg8 19.e5!

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En esta posición solo hay dos jugadas: 19...d5, refutada por 20.Df6, y 19...0-0-0, que tampoco ofrece esperanzas.

19...Dd8

La primera y única partida en que se jugó así. Mi rival había preparado esta novedad, que refuté sobre el tablero.

20.b4!

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Sin perder tiempo. Si el rey negro permanece en el centro, esta jugada ataca el caballo, y si este se mueve, mi caballo llegará a f6 vía e4.

20...dxe5

Las alternativas también pierden:

  • 20...Ca4 21.Ce4 Txg7 (21...dxe5 22.Cd6+ Re7 23.Cc6+ Axc6 24.Dxf7#) 22.Cf6+ Re7 23.exd6+
  • 20...Txg7 21.bxc5 d5 22.c6 Ac8 23.Rb2
  • 20...Dg5+ 21.Rb1 d5 22.bxc5

21.bxc5 exd4 22.Ce4

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22...Txg7

Conduce directo al mate: 22...f5 23.Dh5+ Re7 24.Dg5+ Re8 25.Cd6#. Tampoco sirve 22...Da5 23.Cd6+.

23.Cf6+ Re7 24.Cxd7!

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Entre varias opciones, elegí la más dañina. También gana 24.Txd4 Ac6 25.Df4 Db8 26.Dh4 Rf8 27.Td6.

24...Dxd7

Tanto 24...Da5 como 24...Rxd7, 24...Tg5 y 24...f5 pierden por 25.Txd4.

25.Dxa8 Dc7 26.Dxa6 Dxc5 27.Dxb5

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Las negras se han defendido lo mejor posible, pero quedan con un solo peón por una pieza.

27...Da3+

Lo mejor era cambiar damas y jugar un final sin esperanzas: 27...Dxb5 28.Axb5 e5 29.a4. Tampoco funcionaba 27...Dc3 28.Db3 Da1+ 29.Rd2.

28.Rb1 Tg4 29.Ae2 Tf4?

Error final, aunque irrelevante: todas pierden. Por ejemplo, 29...Tg6 30.Txd4 Tg1+ 31.Ad1.

30.Dg5+ f6

También perdían 30...Rf8 31.Dd8+ Rg7 32.Tg1+, y 30...Rd7 31.Ab5+.

31.Dg7+!

Mi rival había preparado la trampa tras 31.Dxf4?? Db4+ 32.Rc1 Da3+ 33.Rd2 Dc3+ 34.Rc1 Da1+, con jaques perpetuos inevitables.

31...Rd8 32.Txd4+! 1-0

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32.Txd4+ Txd4 33.Dxf6+ Rc7 34.Dxd4.

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