Elección posicional
Elección posicional
  • Amador Rodríguez
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Este comentario es la continuación de la partida mostrada íntegramente en el artículo anterior. Retomamos la acción a partir de la jugada 21 y es en el turno 26 cuando alcanzamos la posición que merece un análisis más profundo.

Las blancas disponían de dos caminos claros hacia la victoria. Uno de ellos conducía a un final sencillo tras el cambio de damas, pero lo descarté de inmediato.

Con apenas 15 años recién cumplidos, mi intuición me decía que lo correcto era prolongar la lucha y torturar a mi rival explotando el tema de dama y caballo contra dama y alfil, un patrón estratégico que siempre me ha parecido especialmente instructivo.

Las discrepancias entre el hombre y la máquina son frecuentes. Lo importante es saber interpretar las pistas que ofrece la posición y avanzar en la dirección adecuada. En este caso, había señales muy claras que reforzaban mi elección práctica.

Mi rival: Raúl Fernández

Raúl Fernández
  • Ajedrecista cubano

Raúl fue de los compatriotas contra quienes competí en aquél gran torneo nacional juvenil.

No he sabido más de él y mucho deseo que haya tenido suerte en su vida personal y goce de buena salud.

Amador Rodríguez - Raúl Fernández

Nacional Juvenil Santa Clara, 1971

diagrama_01

Corresponde jugar a las blancas, cuya ventaja decisiva es evidente. Stockfish 16, a profundidad 41 —una cifra descomunal— sigue proponiendo 21.Tb1 y 21.Dd6 como jugadas preferentes. Ambas permiten cambios de damas inmediatos con Dc7 y Db6 respectivamente. Y sí, ambas ganan, pero no representan la idea óptima en esta posición.

21.Cf3

Solo en tercer lugar aparece esta jugada en el análisis de la máquina, cuando en realidad es la más natural. Si queremos enseñar ajedrez, es fundamental transmitir que, sin necesidad de grandes cálculos, completar el desarrollo es imperioso.

Nuestras piezas forman un equipo, y ese equipo debe estar siempre listo para funcionar. El caballo, aún en su casilla inicial, sale con fuerza hacia e5, que será su hábitat inmediato y desde donde colapsará la posición rival.

21...Tgf8 22.Txf8 Txf8 23.Dd6!

Es ahora cuando la dama salta a d6, y lo hace con ganancia de tiempo.

23...Tg8 24.Tb1 Dc7 25.Da6+ Rd8

diagrama_02

Y aquí llegamos al verdadero punto crítico del análisis humano vs máquina. SF-16 otorga una valoración mucho más alta a 26.Tb7 que a 26.Ce5. Consideremos ambas posibilidades.

26.Ce5

análisis jugada 26.Ce5
Análisis después de 26.Ce5

La cuestión es que las blancas aspiran a destruir al rey negro, completamente expuesto, y no contemplan el cambio de damas.

Por el contrario, después de 26.Tb7 Ac8 27.Txc7 Axa6 28.Txa7 Ac8 29.Ce5 Re8 30.a5, la idea es otra:

análisis jugada 30.a5
Análisis después de 30.a5

Y sí, las blancas van a ganar este final.

La pregunta es: ¿queremos ganar de esta manera? ¿Realmente enseña estrategia un final tan prosaico? Quizás sí, desde un punto de vista práctico. Pero si nuestra meta es transmitir conocimientos a un buen alumno, conviene enseñarle a distinguir entre una dama activa y otra que solo defiende desesperadamente.

También conviene mostrar la diferencia entre un rey blanco seguro en d2 y un rey negro que sucumbe en el centro del tablero.

Cuando se comprenden esos conceptos, se aprecia que 26.Ce5 es superior. En general, dama y caballo se imponen a dama y alfil, especialmente si el alfil está encerrado. Y si además el rey rival está débil, no hay más que hablar.

26...Ac8 27.Db5 a6 28.Db4 g5 29.h5 Re8 30.a5 Tg7 31.Da3! Dd8 32.Tb8 Tc7 33.Da4+ Rf8 34.Db4+ Rg7 35.Db3

Una jugada muy sutil, especialmente si el rival anda corto de tiempo, porque tras 35.Db1 las negras podrían defenderse con 35...De8.

35...De7 36.f3

diagrama_05

A las negras se les acaban las jugadas.

36...Tb7 37.Txb7 Axb7

Contra 37...Dxb7 sigue 38.Dc2.

38.Db1!

Y las negras no pueden evitar la penetración en g6.

38...Rf8 39.Cg6+ 1-0

A todo este plan, iniciado con 26.Ce5, la máquina le asigna una valoración inferior al final “prosaico” de cambiar damas y capturar el peón de a7. Pero eso, evidentemente, altera el valor de las piezas y no refleja la riqueza estratégica de la posición.

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