A menudo se escucha que hoy es más importante que nunca ser un buen táctico para triunfar, pero la realidad es que siempre lo ha sido.
Es cierto que, desde la irrupción de los módulos, la preparación se ha intensificado, especialmente en la revisión minuciosa de aquellas líneas de apertura muy afiladas, más basadas en la táctica que en la estrategia.
No obstante, conviene recordar que el módulo es muy poderoso en casa. Cuando te sientas frente a tu rival, solo estás tú y lo que tu cerebro sea capaz de generar. Era así antes y lo seguirá siendo siempre.
Por tanto, cuando hablamos de táctica no nos referimos a resolver un problema de mate en tres, sino a la capacidad de detectar al vuelo cualquier elemento táctico que pueda surgir a lo largo de la partida. Para ello, además de una mente ágil, es necesario saber interpretar las pistas que ofrece la posición y explotarlas con inteligencia.
Esta partida es un excelente ejemplo. Logré destruir a mi rival prácticamente en la apertura, sin preparación específica ni cálculos forzados. Transformé principios básicos del ajedrez en poderosos recursos tácticos que plantearon demasiados problemas en muy poco tiempo.
Burkhard Malich
- GM alemán, nacido el 29-11-1936
- Obtuvo el título de Gran Maestro en 1975
- Campeón nacional de la Alemania del Este (RDA) en 1957 y 1973
- Participó en ocho Olimpiadas Mundiales con el equipo de la RDA entre 1958 y 1972
Amador Rodriguez - Burkhard Malich
Berlín 1979
Defensa Francesa C10
1.e4 e6 2.d4 d5 3.Cd2 dxe4 4.Cxe4

La variante del cambio en la Francesa existe desde mucho antes de que yo naciera. Es una elección que a muchos puede parecerles pasiva, pero no lo es: se trata de una línea como cualquier otra, con sus propios matices posicionales.
De hecho, en muchas aperturas importantes también se cambian peones centrales en el tercer o cuarto movimiento, como ocurre en la Caro-Kann, la Escocesa e incluso en la Siciliana.
4...Ad7
También puede parecer extravagante desarrollar el alfil tan temprano y por esa casilla, pero no lo es. Jugadores de primer nivel han empleado esta variante con regularidad.
En una posición en la que las negras lo han intentado prácticamente todo, 4...Ad7 solo es superada en popularidad por 4...Cd7, que cuenta con un número mucho mayor de partidas históricas.
5.Cf3 Ac6 6.Ad3 Cd7 7.0-0 Cgf6

Reseña teórica
Hemos seguido la línea principal, de la cual me desvío con el siguiente movimiento. Las continuaciones más populares en este punto son Cg3, De2 y Ced2, todas ellas jugadas que tuve ocasión de emplear a lo largo de mi carrera.
8.Cxf6+ Dxf6
Esta es la respuesta más agresiva, aunque 8...Cxf6 es una alternativa igualmente válida y, desde un punto de vista estructural, más lógica. Tras 9.c3 Axf3 10.Dxf3 c6 queda al descubierto una de las ideas clave detrás de 4...Ad7.
Las negras alcanzan una estructura idéntica a la Caro-Kann, con la particularidad de haberse desprendido del alfil “malo” de c8.
Esta estructura es frecuente y muy importante. Lo fundamental es entender que resulta adecuada solo si tu estilo se adapta a ella. Jugadores como Anatoly Karpov —y muchos otros— la han manejado con enorme maestría.
Si, por el contrario, buscas abrir la posición, sacrificar peones y disponer de contragolpes tácticos inmediatos, entonces conviene buscar otros esquemas.
Continuamos con la partida.
9.Ae2 Axf3?!
La jugada correcta era 9...Ad6, manteniendo el dinamismo y aceptando líneas como 10.c4 Ae4 11.Cg5 Ag6, en las que no se rehúyen las complicaciones.
10.Axf3 c6

Hemos alcanzado la misma estructura comentada anteriormente, pero con una diferencia sutil que cambia por completo la narrativa: la dama negra está ubicada en f6, una casilla que no encaja bien en este esquema.
Al mirar de reojo la ventana del módulo, observo que empieza a sugerir jugadas agresivas como 11.b4, coherentes desde el punto de vista táctico al buscar abrir la gran diagonal del alfil. Es una idea que ni entonces ni ahora habría considerado, ya que en un solo minuto puedo preparar la ruptura central con d5 sin necesidad de calcular nada.
11.c4! Cb6?
El simple amago de la ruptura central resultó muy efectivo. Mi rival reaccionó de inmediato, retirando el caballo para impedirla y, de paso, atacar el peón.

En esquemas de la Escandinava o la Alekhine estamos acostumbrados a ver un caballo que, desde d5, retrocede a b6 tras c2-c4. ¿Por qué entonces el signo de interrogación, siempre tan estricto?
La razón es sencilla: la partida se va a decidir pronto y hay que empezar a buscar responsables.
Aquí se violan dos principios básicos. El primero, la seguridad del rey: hay que enrocar, por un flanco u otro, y sacar al rey del centro. El segundo, el desarrollo: el caballo se mueve por segunda vez y además hacia una casilla peor, alejándose del centro.
Si las negras no querían enrocar largo por considerarlo peligroso, lo correcto era desarrollar el alfil para poder enrocar corto. En ese sentido, 11...Ad6 era la jugada indicada.
12.b3
La jugada de los diez segundos, contando el tiempo de anotarla en la planilla. Sin embargo, el módulo —fiel a su estilo— encuentra aquí un auténtico manantial en el desierto, con un par de alternativas agresivas e imaginativas que, sinceramente, no pasaron por mi cabeza.
- 12.a4! Lejos de defender el peón, son las blancas quienes van directamente a por el caballo. Es una idea muy dura: tras 12...Cxc4 sigue 13.a5! y la posición negra se vuelve muy desagradable.
- 12.c5 también encierra mucho veneno. A 12...Cd7 (si 12...Cd5 13.Axd5 exd5 14.Te1+ Ae7 15.a4!, preparando la entrada de la torre vía a3) sigue 13.b4, ejerciendo una fuerte presión.
- Incluso se le ocurre al módulo 12.Ae3, para responder a 12...Cxc4 con 13.Da4 Cb6 14.Axc6+ Rd8 15.Da5, con un ataque que se perfila como arrollador.
La cuestión es quién dedica tiempo a explorar estas líneas tan oscuras cuando la partida apenas comienza, ya que los humanos no tenemos garantía alguna de que funcionen. Si algo falla en esos análisis, habría que retroceder a 12.b3 con un lastre de quizá veinte minutos en el reloj, algo que puede marcar una diferencia negativa más adelante.
12...Td8 13.De2!

Una jugada muy efectiva, con la que continúo el desarrollo y me libero de la clavada. ¿Me dejo un peón por el camino? Sinceramente, ni me preocupé en considerarlo, y mucho menos en analizar variantes.
Mientras las máquinas expresan su evaluación en puntitos, los humanos nos guiamos por las pistas que nos ofrece la posición.
¿Cuáles son esas pistas en este momento concreto?
Las negras han alejado su caballo a b6 y han gastado otro tiempo en llevar la torre a d8. Previamente desplazaron la dama a f6, donde sigue mal ubicada. Y aún hay más: el rey permanece en el centro, el alfil sigue sin desarrollarse y la otra torre continúa en su casilla original.
Ante esta acumulación de factores, ¿debo preocuparme realmente porque me capturen un peón?
13...Dxd4
Y sí, mi rival va a por él, con valentía, aunque pronto lo lamentará. Sigue su propia narrativa: considera que al recapturar con la dama en f6 obligó a mi alfil a retroceder a e2 tras haberse desarrollado a d3, interpretándolo como una pérdida de tiempo. También cree haber presionado un peón débil en una columna semiabierta y que ha llegado el momento de capturarlo.
En cada partida de ajedrez, ambos rivales siguen su propia filosofía, aquello que les dictan sus instintos. Así se generan dos enfoques que a menudo difieren. Al final, salvo accidentes, vence quien logra imponer su concepto superior.
14.Ah5!!

Esta jugada cambió por completo el semblante de mi rival. Debo admitir que no la tenía prevista; había llegado hasta aquí guiado por la intuición, convencido de que tenía razones de sobra para justificar el peón.
Tras tomarme la cabeza con ambas manos y concentrarme de verdad, la jugada apareció con naturalidad. Muchas veces las decisiones decisivas tienen un origen sencillo, y esta es una de esas ocasiones.
¿No había colocado mi dama en la columna semiabierta apuntando hacia e6? Pues esta jugada hace que la captura en e6 sea realmente viable, y el efecto es inmediato: se desata la tormenta.
Ahora la amenaza brutal es Dxe6+, y mi rival intenta defender ese peón. Resulta que las negras disponen de cuatro formas de hacerlo… y todas pierden. La única opción válida era, paradójicamente, dejar caer el peón y defenderse después. Cosas del ajedrez.
14...Dd7?
Era necesario jugar 14...Ae7! y, si las blancas capturan con 15.Dxe6, entonces 15...0-0 16.Dxe7 Dxa1. Incluso la máquina, a plena potencia, no logra romper esta posición: por ejemplo, 17.Axf7+ Rh8, y ningún intento suma ventaja.
Lo mejor es continuar con calma: 15.Ab2 Dd2 16.Axg7 Dxe2 17.Axe2 Tg8 18.Ac3.
Las negras han evitado lo peor, aunque en este final lo tendrán muy difícil para sobrevivir a largo plazo.
Además de la jugada de la partida, 14...Dd7, las otras tres defensas posibles —que también pierden— son:
- 14...Df6 15.Ab2 Dh6 16.Df3 Td7 17.Tad1
- 14...Td6 15.Aa3
- 14...g6 15.Ab2
15.Ab2

Tras esta jugada tranquila, la posición negra está perdida.
15...Tg8
Tener que recurrir a una jugada como esta es siempre triste: un claro indicio de que la posición ya está para abandonar.
16.Tad1

16...Cd5
Esta jugada y abandonar son prácticamente equivalentes, pero no había alternativas. A 16...De7 sigue 17.Txd8+ Rxd8 18.Dd3+ Cd7 19.Dxh7; 16...Dc7 permite 17.Dxe6+, y tras 16...Dc8 sigue 17.Txd8+, con consecuencias devastadoras.
17.cxd5 cxd5 18.Tfe1

A partir de aquí, sobran los comentarios.
18...g6 19.Af3 Dc6 20.Af6 Ae7 21.De5 Axf6 22.Dxf6 Td6 23.Tc1 Dd7 24.Tc5 Dd8 25.Dd4 Rf8 26.Tec1 Dg5 27.Tc8+ Re7 28.T1c7+ Td7 29.Txd7+

1-0
Comparte tu opinión