La presente partida es la única en la que logré derrotar a Silvino García, una auténtica leyenda del ajedrez cubano.
Ocurrió en el marco de una Siciliana, una defensa que ofrece tempranas posibilidades de atacar y contraatacar, de ahí su enorme popularidad.
Juegas una Siciliana y puedes abrir líneas muy pronto contra la posición de tu rival. El color no importa; lo que sí debes tener en cuenta es que tu concentración debe estar al máximo, debido a la naturaleza táctica de las posiciones que surgen ya en plena apertura y se prolongan más adelante.
Esta partida lo ilustra bien. Por aquel entonces, Silvino era un jugador muy experimentado, mucho más que yo, sin comparación. De hecho, fue el primer Gran Maestro cubano, mientras que yo acababa de estrenarme como Maestro Internacional.
No obstante, a mis 19 años ya era un jugador ambicioso y peligroso, siempre atento y en busca de la mínima oportunidad para lanzar un ataque contra mis rivales. Cuando Silvino falló en la jugada 18, no dejé escapar la ocasión y ejecuté un sacrificio decisivo.
Silvino García

- GM Cuba
- 04-07-1944
- Cuatro veces campeón nacional
- Participante en diez Olimpiadas Mundiales
Silvino García fue el primer Gran Maestro en la historia de Cuba, título que obtuvo en 1975.
Figura de enorme relevancia en el ámbito ajedrecístico cubano, ocupó posteriormente diversos cargos como dirigente del ajedrez nacional.
Jugué contra Silvino en diecinueve partidas, logrando una sola victoria —la presente— y entablando las dieciocho restantes.
Silvino es el mayor de todos los grandes maestros cubanos. Siempre tuve la percepción de que nos separaban muchísimos años y, en realidad, son solo doce. La razón es que, cuando yo debutaba y apenas había competido en los Juegos Escolares y Juveniles, Silvino ya había participado en cuatro Olimpiadas Mundiales y ostentaba tres títulos de campeón nacional. Era toda una institución.
Recuerdo que, en uno de los primeros torneos en los que coincidimos, visité su habitación y quedé pasmado: había libros y cuadernos de notas por doquier. Comprendí entonces que se tomaba el ajedrez muy en serio.
Amador Rodriguez - Silvino García
Capablanca in Memoriam, Cienfuegos 1976
Siciliana Paulsen B42
1.e4 c5 2.Cf3 e6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 a6

Reseña teórica
La variante Paulsen, siempre popular.
- La masa teórica es algo menor que en otras líneas como el Dragón o la Najdorf.
- La probabilidad de que las blancas enroquen largo y lancen la típica avalancha de peones sobre el rey negro es baja.
- También es poco probable que el rival sorprenda con una novedad decisiva en plena apertura, algo bastante más habitual en otras variantes sicilianas.
Estos ingredientes explican por qué la Paulsen ha perdurado con el tiempo y cuenta con numerosos seguidores.
Por parte de las blancas, y tan temprano como en la jugada cinco, se presenta una elección estratégica importante. Un jugador inexperto no lo dudaría y jugaría 5.Cc3, una jugada natural para preparar posteriormente el ataque temático en el flanco rey.
Muchos expertos también optan por 5.Cc3, pero solo después de considerar otras opciones populares, como 5.c4 y, sobre todo, 5.Ad3.
La idea es que, tras 5.Cc3, el avance c2-c4 no llegará en mucho tiempo. En cambio, con 5.Ad3 se puede jugar primero c4 y después Cc3, obteniendo más espacio y control central, a costa de renunciar al enroque largo.
Regresamos a la partida…
5.Ad3
Las dos respuestas más populares son 5...Cf6 y 5...Ac5, claramente destacadas sobre el resto. La tercera es 5...Dc7, seguida ya a cierta distancia por 5...Cc6, 5...g6 y 5...Db6.
5...Ce7
Silvino se decide por una séptima opción, considerada extravagante en aquella época. Hoy sorprende comprobar cómo muchos jugadores fuertes la emplean tanto en partidas rápidas como clásicas.
6.0-0
Resulta evidente que uno de los caballos se dirigirá a c6, siendo lo más intuitivo 6...Cbc6. De nuevo, Silvino elige un camino menos transitado.
6...Cec6

7.Cb3
Nunca me ha gustado replegar un caballo centralizado a b3, pero esto es común en la Siciliana, especialmente cuando a las negras les conviene cambiar caballos y desarrollar el otro hacia c6.
7...d6 8.c4 Ae7 9.Cc3 0-0 10.Ae3 Cd7

La posición es bastante estándar. Quien observe ahora la partida no percibe que las negras han jugado Ce7–Cec6–Cd7, una maniobra peculiar.
Sin embargo, objetivamente, a esta misma posición se puede llegar mediante Cc6–Cf6–Cd7, tres jugadas naturales en el mismo número de tiempos.
Por ello no dediqué tiempo a analizar el origen de la posición, sino a definir el plan a seguir. En la Siciliana, el corto plazo suele ser más importante que el largo, que domina en posiciones cerradas.
Un jugador inexperto jugaría aquí 11.f4 sin dudarlo. Ese peón suele avanzar a f4 tarde o temprano, y luego se decide si el ataque será de peones o de piezas.
El problema es que las negras acaban de jugar 10...Cd7, con la intención de saltar a e5 o c5. Tras 11.f4 se impide e5, pero el caballo puede ir a c5 y aspirar a cambiarse por el caballo de b3 o el alfil de d3.
Para evitarlo, opté por una jugada menos evidente: retiré el alfil a c2, cuya lógica se aclarará en los comentarios siguientes.
11.Ac2!?

Una jugada original que conduce a una posición inédita en las bases de datos, algo excepcional en la jugada once de una Siciliana.
11...b6

12.f4 Cc5 13.Cd4

Como señalé antes, el caballo de c6 desempeña un papel clave y su cambio resulta favorable para las blancas.
13...Ad7?!
Era preferible 13...Ab7 para dejar libre la casilla d7, necesaria para la defensa del rey. En la partida, las negras necesitarán un tiempo adicional para reorganizarse, algo muy costoso en la Siciliana.
14.a3!
Las blancas amenazan 15.b4, atrapando al caballo negro en la inútil casilla b7.
14...Cxd4 15.Axd4 Ac6

16.Tf3!?
Consideré jugadas más directas como 16.Dg4 o 16.Dh5, pero preferí una aproximación más sutil. Con el tiempo confirmé que las jugadas menos evidentes suelen ser más efectivas.
16...Cd7 17.Cd5!?

Un sacrificio muy humano, con múltiples objetivos estratégicos y tácticos.
17...Axd5
Silvino comprende que debe cambiar el caballo por su alfil.
18.exd5
Se abre una larga diagonal y aparece el patrón clásico del sacrificio en h7, seguido de presión decisiva.

18...Af6?
Una jugada lógica desde el punto de vista posicional, pero insuficiente tácticamente. En la Siciliana, la táctica manda.
19.Axh7+!!

1-0
Las negras abandonan. El sacrificio es demoledor y la amenaza de mate resulta inevitable.
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