Esta partida se jugó en la penúltima ronda del torneo en el cual obtuve mi primera norma de gran maestro. Para ello debía ganar una y entablar otra, y siendo esta la primera y con blancas, era la indicada para quemar las naves.
Comenzó con la variante del peón envenenado, una de las más agresivas y complejas de la Siciliana, pero una masiva simplificación derivó en un temprano final a la altura de la jugada 18.
Los finales nunca fueron mi mayor cualidad, pero estaba en gran forma, creí en mí mismo y jugué muy inspirado para mantener la iniciativa a lo largo de toda la partida.
Slavoljub Marjanovic
- GM serbio. 06-01-1955 – 08-03-2026
- Gran Maestro Internacional desde 1978.
- FIDE Senior Trainer desde 2004.
Integró el equipo nacional de Yugoslavia en Olimpiadas Mundiales, Campeonatos Europeos y Campeonatos de los Balcanes.
Durante los últimos 20 años se desempeñó con mucho éxito como entrenador.
Amador Rodríguez - Slavoljub Marjanovic
Vrnjacka Banja (12) 1977
Siciliana Najdorf B97
1.e4 c5 2.Cf3 d6 3.d4 Cf6 4.Cc3 cxd4 5.Cxd4 a6 6.Ag5 e6 7.f4 Db6 8.Dd2 Dxb2

Reseña teórica
La variante del peón envenenado, una de las más famosas de la Najdorf. Fischer, Kasparov y muchos otros grandes maestros la incorporaron a su repertorio.
9.Cb3 Cc6
Marjanovic opta por este orden, que es minoritario. La jugada más flexible es 9...Da3, para la cual recomiendo ver mi partida contra el GM Reinaldo Vera en el III Magistral Juventud Rebelde 1978.
10.Axf6 gxf6 11.Ca4 Da3 12.Cb6 Tb8 13.Cc4 Da4

14.Ae2
La historia se estaba escribiendo aquí: prácticamente nada se conocía sobre esta variante.
En 1994 Michael Adams jugó 14.a3 contra Gelfand en el Torneo de Candidatos y todos lo siguieron, pasando a ser la variante principal: 14.a3 b5 15.Cxd6+ Axd6 16.Dxd6 Dxe4+ 17.Ae2 Dd5 18.Dxd5 exd5.
Lleva a un final muy diferente al de mi partida.
A modo de curiosidad, citar que casi 50 años después, la máquina piensa que 14.Ae2 y 14.a3 son de fuerza equivalente.
14...d5 15.exd5 exd5 16.Cb6 Db4 17.Cxd5 Dxd2+ 18.Rxd2 Ag7
Nos saltamos la fase del medio juego. Justo aquí termina la apertura y da paso directamente al final.

Y lo primero a que me enfrento es a una difícil elección entre numerosas alternativas como Af3, Cc7+, Tad1, Thd1 y Re3. Me decido por esta última, para trasladar mi rey de la columna abierta a la casilla f2.
19.Re3 0-0 20.c4 a5!

Las negras se mantienen jugando muy bien y vuelvo a enfrentar otro momento difícil, donde la cuestión es decidir si voy a permitir que avance su peón a a4 o no.
21.a4
Preferí frenar su peón, pero aparentemente no quedé muy contento con esa decisión, porque pocos días después, en mis comentarios para el Informador, le otorgué un signo de interrogación y sugerí 21.Ad3 con admiración, cuando en realidad es una jugada dudosa que me deja peor.
21...Te8+ 22.Rf2 Af5
La posición sigue pareja y las negras podían continuar con 22...Cb4 o 22...b6, manteniendo una estricta igualdad.
La jugada de la partida no es mala, pero me permite comenzar a desequilibrar silenciosamente el final.
23.Tac1 Ae4 24.Af3! f5 25.Axe4! Txe4?!

Durante la partida pensé que esta era la recaptura correcta y después mi rival compartió esa opinión. Ahora no estoy tan seguro: creo que comer de peón era una alternativa muy válida.
Manteniendo las dos torres sobre el tablero, las negras reducen su inferioridad al mínimo.
26.The1 Tbe8?!
Otra ligera imprecisión. Las dos alternativas 26...Cb4 y 26...Te6 eran algo mejores.
27.Txe4 fxe4?
27...Txe4 mantenía mi ventaja en la mínima expresión.
28.Re3 f5

Un momento importante para entender el final. En las próximas jugadas voy a triunfar con un elegante sacrificio temporal de peón jugando h3 y g4, que realicé rápidamente, con mucha inspiración.
Por ello se sugirió después de la partida que las negras lo podían haber evitado jugando 28...h5 en lugar de 28...f5, porque contra 29.h3 tendrían 29...h4.
Pese a que la ruptura en g4 me llevó al éxito, no era la mejor manera de proceder, por lo cual la mejora con 28...h5 no aportaría un gran valor.
29.h3
La forma correcta de continuar era 29.Td1!.
Las blancas tienen una clara ventaja.
Las blancas van a dominar la única columna abierta, pues a 29...Td8? seguiría 30.Ce7!. Se abren planes interesantes como Cc7–Cb5–Td5 o c5–Cb6–Cc4.
29...h5
29...Te6! era una jugada muy fina que escapó a mi previsión durante la partida. Neutraliza por completo mi plan de ruptura, porque a 30.g4? seguiría 30...Th6!
30.g4! hxg4 31.hxg4 fxg4 32.Tg1 Rf7 33.Txg4

Para llegar aquí tuve que cambiar dos peones, algo que suele facilitar la defensa, pero me sentía optimista, lo recuerdo muy bien. Estaba contento con mi posición. Tengo mejor rey, su peón en e4 está de cierta manera débil y mi torre es mejor que la suya, al menos eso pensaba.
Para una evaluación objetiva hay que comparar esta posición con la que se muestra en el diagrama de análisis después de 29.Td1. Creo que es indudable que allí mi ventaja era mucho mayor.
33...Ah6?
Ahora veo que él podía jugar 33...Th8! y movilizar su torre rumbo a mi retaguardia. La ventaja blanca sería mínima.
34.Th4 Ag7 35.Cc7 Td8 36.Cd5 Te8 37.Th5!
Después de una breve repetición logro encontrar esta fuerte jugada en medio de tremendo apremio mutuo de tiempo.
37...Ab2?
Esta jugada debió perder la partida. 37...Af8 era única para continuar la defensa.
38.Cc7 Tg8 39.Rxe4 Tg3 40.Tb5?

Pulsar el reloj y ver que no cayó la bandera era una satisfacción al completar la 40, pero en este caso significa estropear la partida, volver a retroceder a la mínima ventaja que tenía 20 jugadas atrás.
- 40.Cxa5 Tc3 41.Cd5 Cxa5 42.Cxc3 Axc3 43.c5;
- 40.Tf5+ Rg6 41.Tg5+ Txg5 42.fxg5 Rxg5 43.Cc5;
Ambas alternativas debían llevar a la victoria. Después de mi jugada 40.Tb5? la partida vuelve a comenzar.
40...Tc3 41.c5 Tc4+ 42.Rf3 Txa4
Muy sencilla parece 42...Cd4+ 43.Cxd4 Axd4, con igualdad.
43.Txb7 Cd8 44.Ta7 Cc6 45.Ta6 Ta3 46.Txc6 a4!

47.Re4 axb3 48.Cd5 Ah8 49.Tb6 b2 50.c6 Ta6
Mi rival se había defendido de forma excelente, pero a falta de 6 jugadas para el próximo control, en la 56, apenas contaba con un minuto.
51.Tb7+ Rf8 52.c7 Tc6

53.f5
En la actualidad es impensable comentar una posición así sin la ayuda de un módulo, porque no es una cuestión de conocimientos y estrategia: es una posición concreta en la que, en función de la jugada que elijas, te pondrán uno de tres resultados.
La jugada 53.f5 es la más peligrosa, pero en el Informador le asigné interrogación y en su lugar cité 53.Rf5 con admiración, que no conduce a nada.
53...Ac3
Una jugada normal, que en aquel entonces señalé como el error decisivo.
Hay que comprender que, con un minuto en su reloj —o quizás ni con 20—, mi rival difícilmente iba a poder encontrar su salvación dentro de un par de movimientos.
54.Cf4!? Re8 55.Ce6
Sí que jugaba yo bien, y se me ocurrió esta maniobra que pone a mi rival al borde del precipicio; más aún, durante varias décadas se consideró decisiva. Hasta que estos módulos se han vuelto muy fuertes y descubren cosas fascinantes.

55...Aa5??
Y este sí que es el error decisivo, que puso en mis manos mi primera norma de gran maestro.
La jugada salvadora era 55...Rd7!!
Las blancas no pueden ganar.
Las negras no amenazan nada; ahí radica la belleza del concepto, porque me corresponde jugar, pero nada puedo hacer.
- 56.Rd5 Td6+ 57.Rc4 Af6 58.Tb8 Tc6+ 59.Rd3 Tc1
- 56.Tb8 Ah8 57.Td8+ Re7 58.Tb8 Rd7 59.Rd5 Tc2
- 56.Tb3 Af6 57.Tb8 Ah8
56.Tb8+! Rd7 57.Txb2

Ahora sí, las negras están perdidas en todas las variantes.
Para no perder en pocas jugadas, necesitan capturar el peón, pero si lo hacen caen en un final básico de rey y peón contra rey.
57...Rd6
Capturar el peón pierde después de la secuencia forzada 57...Axc7 58.Tb7 Rc8 59.Txc7+ Txc7 60.Cxc7 Rxc7 61.Re5 Rd7 62.Rf6. Para quienes comienzan, recordar siempre que “el rey en sexta siempre gana”.
58.Tb7 Tc4+ 59.Rf3 Tc1
Contra 59...Rd7 sigue 60.Tb8 Axc7 61.Tb7, que transpone a la línea anterior.
60.Ta7! Axc7
Las negras finalmente capitulan, porque a 60...Ab6 sigue 61.Ta6 Tc6 62.Txb6.
61.Txc7 Tf1+ 62.Re4 Te1+ 63.Rf4 Te4+
Buscando el milagro del rey ahogado. También pierde 63...Txe6 64.fxe6 Rxc7 65.Re5.
64.Rg5!

1-0
Tuve que luchar muchísimo para alcanzar esta victoria y salí feliz de la sala de juego, pensando que ya estaba todo hecho. No pasaba por mi cabeza que me esperaba una desagradable sorpresa en la partida de la última ronda. Te recomiendo leer esa anécdota.
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