El Interzonal de Subotica representó uno de los momentos culminantes de mi carrera, con un resultado excelente, a la altura de las mejores figuras del mundo allí presentes.
Esta partida marcó el comienzo de la recta final, de las últimas cuatro que iban a decidir mi ubicación definitiva después de tres semanas de dura lucha.
Popovic era un rival potente; nos conocíamos de muchas olimpiadas y, precisamente en la de Dubái el año anterior, me había asestado un duro correctivo en esta misma variante Rauzer, una de las que siempre estuve orgulloso de jugar bien.
La partida revancha respondió a las expectativas: fue intensa y ambos luchamos a fondo, con oportunidades mutuas.
La partida ilustra que la Defensa Siciliana es una apertura que exige una combinación de sabiduría y concentración que no siempre se puede garantizar, por muy bueno que seas.
Petar Popovic

- Gran Maestro serbio, nacido el 14-02-1959.
- Participó en varias olimpiadas con el equipo de Yugoslavia.
- Ajedrecista de alto nivel que fue invitado a numerosos eventos de categoría mundial.
Amador Rodriguez - Petar Popovic
Interzonal de Subotica
Siciliana Rauzer B63
1.e4 c5 2.Cf3 d6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 Cf6 5.Cc3 Cc6 6.Ag5 e6 7.Dd2 Ae7 8.0-0-0 0-0

Reseña teórica
Hay tres grandes jugadas en esta posición, cada una con planes muy distintos. Es un momento crucial.
- 9.f4 es la línea principal, que siempre lo fue para mí. La jugué en once partidas, con cinco victorias y dos derrotas. Con negras la enfrenté dos veces: perdí una y la otra la salvé de milagro.
- 9.Cb3 es la alternativa más importante. La jugué dos veces y la enfrenté una. Siempre tuve aversión a retroceder los caballos a b3 en la Siciliana, salvo en la Scheveningen con Ae2, donde era un retroceso rutinario.
- 9.f3 no me consta haberla jugado nunca en esta posición. También es popular y propensa a transposiciones, sobre todo al llamado “Ataque Inglés”, que aparece en varias variantes sicilianas.
Regresamos a la partida...
9.Cb3
Elegí esta variante porque no tenía respuesta en ese momento contra la línea en la que Popovic me había derrotado el año anterior. Demoré un año más en regresar a mi habitual 9.f4.
9...a6 10.Axf6 gxf6 11.f4 Rh8 12.f5 b5 13.g3?!

Ahora la evalúo como demasiado lenta. Es una jugada temática cuyo objetivo era evitar la excelente preparación de Popovic, que me había destruido en nuestro primer enfrentamiento y que, además, en la primera ronda de este mismo torneo había enfrentado la jugada más popular 13.Ce2, probablemente con alguna mejora preparada.
Esa partida continuó 13.Ce2 exf5 14.exf5 Ce5 15.Cf4 Tg8 16.g3 Axf5 17.Cd4 Ae4 18.Ag2 f5, con juego complejo para ambos bandos, Short–Popovic, Subotica 1987.
¿Cuál es la idea de mi 13.g3? Una que capté de niño, en una partida entre Tal y Robert Byrne en la Olimpiada de La Habana 1966.
Realizo algunas jugadas irrelevantes de las negras para ilustrar la idea en el siguiente diagrama.
13...Ad7 14.Ce2 Tb8 15.fxe6 fxe6 16.Ah3 Db6 17.Cf4

Las blancas crean una presión irresistible sobre el peón en e6.
Otras jugadas que aceptan el sacrificio en f5 también son inadecuadas: por ejemplo 13...exf5 14.exf5 Axf5 15.Ag2, o 13...Tg8 14.Ce2! exf5 15.Ag2!, con clara ventaja blanca en ambos casos.
Como era de esperar, siendo un gran especialista, Popovic no iba a permitir la realización de mi idea y cierra el centro justo cuando mis caballos tienen muy difícil encontrar una ruta hacia d5.
13...b4! 14.Ce2 e5! 15.g4!

La idea aquí no es atacar, al menos todavía. Se trata de despejar g3 para el caballo, que a su vez despeja la diagonal del alfil, y este libera f1 para que el caballo emprenda la ruta f1–e3–d5.
Así es el ajedrez profesional: se juega en base a un plan, luego a otro, pero siempre con un plan en mente.
15...a5 16.Rb1 a4 17.Cbc1 Tg8 18.h3 Dc7

Le puse interrogación en mis comentarios para el Informador. Mi rival y yo coincidimos después de la partida en que era mala y que las negras perdían el tren al no jugar Ab7 para romper en d5.
En realidad no es así. Tanto Dc7 como Db6 son jugables y las negras están bien, aunque Ab7 sigue siendo la mejor opción. Se conoce la partida Nunn–Chandler, Hastings 1987, que concluyó en tablas tras 18...Ab7 19.Cg3 d5! 20.Dxd5 Db6 21.Dxf7 Tgf8 22.De6 Ta5 23.Th2 Ac8 24.Dc4 Aa6 25.De6 Ac8 26.Dc4 Aa6 ½-½.
19.c3
Mi instinto me decía que no podía emprender ningún ataque hasta estabilizar el flanco dama.
Escribí en el Informador que 19.Cg3 Cd4 20.Ad3 era clara ventaja blanca, cuando en realidad es lo contrario: tras 20...a3 21.b3 existe el golpe demoledor 21...Cf3, ganando en el acto.
19...b3
Se ha jugado así tantas veces en estas posiciones... Parecía única porque si Tb8 podría jugar Cd3.
Lo cierto es que la máquina descubre en diez segundos lo que ninguno de los dos vimos sobre el tablero ni en el post mortem: la exquisita secuencia 19...Ab7! 20.cxb4 a3!, y por medios tácticos las negras toman el control de la partida.
20.a3 Ca5 21.Cg3 Ab7 22.Dh6!

No revisé a fondo: me dejé guiar por el instinto y la hice rápido, con carácter, metiendo miedo… ¡y surtió efecto! La idea es simple: 23.Ad3 y 24.Ch5.
Popovic sintió el peligro y se centró en defender f6. Con sus dos siguientes jugadas retrocedió, perdiendo la partida.
La Siciliana es así: estás bien, te despistas o evalúas mal la posición y pierdes.
22...Dd8?
Tenía que jugar 22...Tad8! 23.Th2 Cc4, manteniendo un excelente control.
23.Cd3 Tg5?
Un error llama a otro, y esta segunda pifia es decisiva.
Había que romper en d5, directamente o intercalando Af8. La posición resultante ofrecería posibilidades equivalentes.

24.Cb4
Con esta jugada asumí el mando hasta el final.
24...Af8 25.Dh4 Db6 26.Ad3
También consideré 26.Cd5! Axd5 27.exd5 con gran ventaja, pero el caballo llevaba poco tiempo en b4 y me encantaba verlo ahí como fiel guardián. Después de todo, los grandes maestros también tienen sus gustos.
26...Tc8 27.Ch5 d5
En caso de 27...Ae7 jugaría 28.De1 Cc4 29.Axc4 Txc4 30.Cd5 Axd5 31.Txd5 seguido de De2 y Thd1, muy fácil.
28.exd5 Ac5

29.De1
Podía jugar 29.Thf1, neutralizando Af2, pero consideré que la dama ya había cumplido su misión y lo mejor era retirarla, con idea de seguir hacia e2 y luego Cg3–e4. Así las dos piezas de la columna h se trasladarían al centro.
29...Axb4 30.axb4 Cc4 31.Axc4! Txc4 32.Th2 Tg8
32...Dd6 era mejor, pero sigue 33.Thd2, y las negras continúan jugando prácticamente con una torre de menos.
33.d6! Ae4+
33...Td8 34.Dd2 con idea de Dh6.
34.Ra1 a3

Las negras están llegando. Si les correspondiera mover de nuevo, jugarían 35...Da7 y las blancas tendrían que abandonar. Pero es mi turno, y esto lo tenía bien previsto.
¡Este es el espíritu de la Siciliana! De ahí su fama legendaria como escenario de grandes batallas.
35.Dh4
¡Llego primero!

1-0
Las negras abandonan porque pierden rápidamente.
- 35...Dd8 36.Dxf6+ Dxf6 37.Cxf6 Td8 38.Cxe4 Txe4 39.bxa3, con cuatro peones pasados.
- 35...Tg5 36.Cxf6 Tg7 37.d7 Dd8 38.Cxe4! Dxh4 39.d8=D+, con pieza de más.
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